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Incorporamos herramientas avanzadas para diseñar abordajes precisos, definidos a partir del funcionamiento cerebral y las necesidades clínicas de cada persona.
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Puede considerarse cuando la respuesta a los tratamientos convencionales ha sido insuficiente o se busca complementar el abordaje actual.
Algunos protocolos se dirigen a circuitos cerebrales relacionados con pensamientos intrusivos y conductas repetitivas.
Puede contribuir a modular las áreas involucradas en la percepción y el procesamiento del dolor.
Se utiliza como alternativa complementaria para ayudar a disminuir la frecuencia o intensidad de los episodios.
Puede incorporarse al manejo de síntomas motores y no motores asociados con padecimientos como Parkinson.
Ciertos protocolos pueden orientarse a funciones como la memoria, la atención y el procesamiento de la información.
Actúa sobre circuitos cerebrales relacionados con la regulación emocional, la preocupación persistente y la respuesta al estrés.
Puede contribuir a regular la actividad cerebral vinculada con el descanso. Así conserva la idea importante y tiene una extensión similar a las demás.
Puede complementar el tratamiento al actuar sobre circuitos cerebrales relacionados con el deseo de consumo, la impulsividad y el control de la conducta.
No. Tanto la TMS como la tDCS se aplican desde el exterior, sin cirugía ni anestesia.
La TMS utiliza pulsos magnéticos focalizados, mientras que la tDCS administra una corriente eléctrica de baja intensidad mediante electrodos. La elección depende del diagnóstico y los objetivos clínicos.
Generalmente es bien tolerado. Algunas personas pueden presentar molestias leves y temporales en la zona de aplicación.
La cantidad y frecuencia varían según la técnica, el padecimiento y la evolución del paciente. El protocolo se establece después de una valoración.
La respuesta es diferente en cada persona. Los cambios pueden aparecer de manera gradual conforme avanza el tratamiento.
No necesariamente. Puede utilizarse como complemento de otros tratamientos o integrarse a un plan más amplio, según cada caso.
Se requiere una valoración especializada para revisar el diagnóstico, los antecedentes médicos, los tratamientos previos y los objetivos terapéuticos.